miércoles, 10 de julio de 2013

Originalidad ante todo

Yo siento la necesidad de felicitar, congratular, alabar, al hombre que sudó sangre y lágrimas para no ceder ante el abandono escolar y seguir estudiando, que cuando sus amigos se fugaban él iba a clase responsablemente. Que no cayó en la droga, ni en malas compañías, ni en engañabobos disfrazados de puestos de trabajo que sacan a la gente de sus estudios. Que logró llegar a la PAU, pasarla, y tener suficiente nota como para entrar a estudiar el sueño de su vida, Licenciatura en Marketing y Publicidad.

Hay que admirar a ese tipo porque venció a la vagueza estudiantil y acudía a clase. Porque no dejó que el estrés de la época de exámenes pudiera con él, ni aún cuando tenía problemas personales dejaba que interfirieran con sus responsabilidades en la universidad. Que con paciencia y perseverancia llegó, vio y venció, consiguiéndo aprobar todas las asignaturas e incluso con nota.

Y una vez acabada su formación, no quedó ahí la cosa. Peleó. Se estrelló mucho y recibió muchos portazos, pero no se rindió en ningún momento. Con la cabeza firme y actitud decidida, siguió entregando currículums mientras aceptaba innumerables de estos trabajos que vienen y van durando muy poco y cobrando menos, si cabía. Hasta que un día, le dieron la oportunidad. Le llamaron al teléfono, contestó de buen grado, pues la actitud positiva siempre fue importante para él, y le sorprendieron con una vacante en el equipo de marketing de mercadona.

Por todo ello, digo que a este hombre hay que hacerle una estatua y tomarlo como ejemplo a seguir porque después de años de trabajo duro, llega el día de demostrar toda su preparación, genialidad y conocimientos, en su puesto de trabajo cuando le dicen:

- Necesitamos un nombre para los cereales que va a sacar hacendado rellenos de chocolate ¿qué se te ocurre?

Y me imagino que el tío habrá respondido algo como:

- ¿Ehm? ¡Ah! Pues... ¡Buf! no sé...¿Rellenos chocolate?

- ¿Rellenos de chocolate? ¿Así de simple?

- Sí ¿por qué no? Tú ponlo a ver si cuela, y si no pues ya cuando nos lo devuelvan se nos ocurrirá otro.

Con dos huevos como dos cocos. Cereales rellenos de chocolate que se llaman "Rellenos de chocolate". ¿Un nombre original? ¿Con gancho? ¿Que sea fácil de recordar y que guste? ¿Una mascota que sea un animal de la sabana o un dinosaurio quizá? Para que ayude a vender los cereales más fácilmente ¿no?

¡Pues no! Rellenos de chocolate y punto. Viva la originalidad.


Uuuhh con nueva receta. Seguro que no están rellenos de chocolate como siempre...

lunes, 1 de julio de 2013

Nos están robando

Los listillos de medio pelo como yo creemos que ya tenemos todo pensado, que le hemos dado vueltas a la sociedad y su comportamiento lo suficiente como para dar clases de sociología en la universidad. Pero el otro día estaba hablando con unos amigos tranquilamente, cuando de repente uno de los comentarios de mis amigos me revela una epifanía que me deja en shock  (muchas de mis entradas empiezan con algo impactante mientras estoy tranquilamente. Aunque no en todas empiezo insultándome, todo sea dicho). Viene uno de ellos y como si fuera una cosa normal y corriente pregunta "¿Por qué todas las mujeres de nuestra edad salen con hombres de treinta años?". Ellos siguen charlando como si tal cosa con su pulso inalterado, mientras que a mí se me prende la mecha de la neuronas y se me abren los ojos como platos. 

Anonadado me pongo a pensar y están en lo cierto. Empezamos a sacar ejemplos y observamos que entre los tres tenemos al menos diez conocidas que salen con hombres de exactamente treinta años, o próximos a la treintena. Mi estupor no vacila ni un segundo mientras me doy cuenta de como todas las piezas de un puzzle que he estado mirando durante años se juntan y por fin soy capaz de ver la imagen que forman.

Por supuesto, yo ya sabía que las mujeres tienden a salir con hombres mayores que ellas, pero ¿y este salto tan inconmensurable? ¿Así? ¿Tan de repente?  Hasta hacía poco siempre había pensado que esa diferencia de edad entre el hombre y la mujer de la pareja era de unos dos, tres, cuatro o cinco años aproximadamente, pero mi horizonte se acababa de expandir kilométricamente tras aquella revelación ipso facto. 

Una mujer pasa de las típicas relaciones de universitarios, de salir de fiesta, de hablar de exámenes, de pasártelo bien, de entender a tu conyuge, porque a falta de un par de años tiene aproximadamente tu misma edad, y dentro de lo que cabe "estáis en la onda", a aventurarse con un hombre que le saca diez años, que tiene un trabajo serio (amigo lector de aproximadamente mi edad, trabajar en el Macdonal, el rey hamburguesa o de socorrista los veranos, no es un trabajo serio. Asúmelo y no dejes tu vida anclada ahí), a empezar a pasar las fiestas con la familia, a hablar de... ¿a quién votaste las últimas elecciones? ¿De que su jefe es un cabrón? ¿De que el IRPF ha subido un 0,7%? ¿De la inflación? ¿Qué tipo de temas son estos, eh?

Pero realmente, la posible diferencia  madurativa en general, no es lo que a mí más me llama la atención y me ofusca. Cada uno hace lo que quiera con su vida, mientras no haga daño a nadie ¿verdad? Pues he ahí el porqué le estoy dedicando una entrada a este tema en el blog a las tres y media de la mañana y escupiendo veneno en cada tecla. Porque se está cometiendo una injusticia ¡una injusticia social! Porque, evidentemente, si todas las mujeres de mi edad están con hombres que me sacan casi dos lustros ¿qué nos queda a nosotros, compañeros? ¿Por qué no podemos tener relaciones con mujeres de nuestra quinta? ¿Por qué se van con los de la quinta del buitre?

¡Qué desconsideradas son! Llevamos con ellas desde nuestros inicios. Ya en la cámara post-parto, donde guardan a todos los bebes, estábamos con ellas, llorando juntos, compartiendo los hobbies de la edad. Luego fuimos a la guardería con ellas, nos tiraron del pelo, pegaron y demás tropelías y las aguantamos. En el colegio las teníamos en clase, pasábamos un poco de ellas por esa época, pero nunca las dejamos en la estacada. En el instituto quisimos compensarlo ¿Cómo es posible que no les hubiéramos prestado la atención que se merecen? Y ahí nos hicimos sus amigos, y en más de una ocasión más que eso. Compartimos primeros besos, primeros rollos y primeras experiencias sexuales. Seguimos con ellas hasta la universidad, puede que con la misma, o variando, pero siempre ahí, dando el cayo, currándonoslo ¿Y ahora llegan con toda su cara y nos sueltan "Ayer empecé a salir con Enrique, tiene treinta años. Ya te lo presentaré, pero llámalo Enrique, no Kike, que dice que ya es suficientemente adulto como para que le estén cambiando el nombre".

¡Pues no! Lo pienso llamar Kike y que se joda, por cabrón. Por robarnos a mano armada a una de las mujeres de nuestra generación. Porque llevamos toda la vida con ellas ¿qué derecho tienen ahora de arrebatarnos a lo que le hemos dedicado tanto tiempo y esfuerzo? ¿Por qué nos abandonan así? ¿Porque él tiene coche, trabajo, gana dinero, es simpático, estatus social y ofrece una gran estabilidad y confianza? ¿Qué razones de peso son esas? ¿Eh? Yo escribo un blog con temática de dibujos animados, soy un hombre divertido ¿ya se les pasó la época en la que querían que las hiciéramos reír? ¿Qué hago yo con todos mis chistes ahora? ¿Irme al club de la comedia?

No, me niego a aceptar esta situación. Me parece una estafa ruin, malintencionada y pendenciera. Me temo que he de añadir otra injusticia más de la que quejarme en un futuro. Un futuro no muy lejano, porque sospecho que cuando tenga treinta tacos y se me presente una joven impresionada por una fachada que desprenda adultez a sus ojos, ya se me irán los principios por la bragueta del pantalón.

miércoles, 26 de junio de 2013

Crítica a los nombres

Todos conocemos a la típica persona que al parecer, su madre tuvo un parto muy doloroso, y queriendo vengarse de ese niño/a que le ha salido de las entrañas, le ponen nombres como Rigoberto, Anastasio, Ambrosio o Tamarinda. Gente con nombres dolorosos de oír básicamente. Luego hay otros tipos de nombres que son indeseados no por fealdad, sino porque hacen juegos de palabras como Tolomeo, aunque en este caso todavía pueden disimularlo con un diminutivo, Tolo, al igual que otros tipos de nombres feos como Anacleta con Ana, Agustín con Tino (lo siento, Tino), Epifanio con Epi o Penélope con... bueno con éste no funciona la norma.

La cuestión es que la cosa va de nombres en este caso, de nombres feos (porque hacer una entrada quejándome de nombres como Antonio o Jose... pues no sé si haría mucha gracia). Yo sólo tengo una pregunta para los padres de Agapito. ¿Por qué? ¿Qué te ha hecho ese pobre niño que aún no ha pisado el mundo, que no tiene culpa de ningún mal? ¿Es que presienten que será carne de "Hermano Mayor" o algo? Con la de nombres súper comunes y sin ningún tipo de posible burla que hay por ahí como Luis, David, Alejandro, Julio, Ana, Rosa... van esos padres y se esfuerzan en buscar un nombre feo para ponerle a sus hijos. Si realmente una madre siente amor por su hijo, y su marido le quiere bautizar con el nombre de Fulgencio, aborta para evitarle el castigo que tendrá en la vida con ese nombre.

Uno intenta averiguar a veces por qué le han puesto tus suegros Grimanesa a la mujer a la amas (ella cree que lo disimula bien presentándose como Grima "Hola, soy Grima". Tu nombre sí que me da grima, Grima), y muchas veces sueles encontrarte con que no ha sido lapsus mental que le diera al padre a la hora de escribir a su hija en el registro, sino que indagas en su árbol genealógico, y resulta que roda su rama familiar está maldita. Desde tu pareja hasta veintenas de años atrás, las mujeres de la familia de tu mujer se llevan llamando Grimanesa desde que a algún granjero paleto del siglo XIX se le ocurrió empezar la broma.

A los que se personifican con este caso, tengo otra pregunta para ellos (estoy escribiendo muy preguntón hoy) ¿No se dan cuenta de que hay tradiciones que hay que parar antes de que se vayan de las manos? ¿Sigue la gente sacrificando corderos para que los vientos sean favorables en la mar? Claro que no. Eso es de loco perdido de la razón. Pues lo mismo con los nombres. Paremos esta barbarie y creemos una asociación en plan Nombres Sin Fronteras para detener a los padres de Margarito, Patricio y Anacleta. YA.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Crítica a los colores



Tengo una pregunta y es una pregunta muy seria la cual me he planteado en numerosas ocasiones ¿Cuántos colores hay? No tomen la pregunta a la ligera, me explico. Colores existen tantos como el ojo humano sea capaz de sentir (al menos a efectos prácticos para nosotros), pero a lo que me refiero realmente es a que ¿cuántos colores es capaz de categorizar el ser humano? Y es que especifico en el ser humano porque dependiendo de cada uno, de los conos que tengamos cada individuo en la retina, seremos capaces de percibir unos colores u otros, y yo creo fervientemente que el hombre posee 100 conos en los ojos (número puesto totalmente al azar con el objetivo simplemente de fijar un número con el que poder hacer una comparación, ya que  no tengo datos exactos y para escribir una chorrada en el blog, no voy a ponerme a estudiar biología), lo que le proporciona una capacidad de captar los colores muy amplia. Pero existe un especie competente, que nos gana a la hora de percibir diferencia coloril. ¿Qué animal es ese? Pues no es otro que nuestras amigas y compañeras, las mujeres, que yo imagino que poseen 548902765432075843290754392054 conos con sus correspondientes bastones a la par, ya que imaginan (digo imaginan porque soy hombre y no me creo que existan) colores inexistentes, o imperceptibles al ser humano normal, corriente y moliente.

Por ejemplo, ¿qué demonios es el color clara de huevo? ¿O lapislázuli? ¿O color café moca? ¿O blanco perla? Yo siempre he dicho que existen treinta y dos colores marcados por carioca, y no más, que eran los que venían en los paquetes de rotuladores. A mí que no me vengan con colores inventados por capitalistas de la moda. 

Me hace gracia sobretodo los nombres de los colores. Verde musgo, salmón o ceniza. Evidentemente son colores que han surgido respecto a la “necesidad” de distinción entre los colores ya existentes y los tonos que se dan en la naturaleza, pero yo siempre suelo preguntar ¿el color ver musgo de dónde viene? Evidentemente no hacer falta ser Sherlock Holmes para saber que viene del propio musgo, pero antes de que se acuñara oficialmente el término verde musgo para definir el color ¿de qué color era el musgo? ¿Verde?  ¿Puede ser? Entonces el verde musgo… ¿No es realmente verde y ya está?

Postulo que realmente lo importante de los colores no es la tonalidad, sino la capacidad de invertarse un nombre creible. Y si no me creéis, os pondré un ejemplo que me mostraron el otro día, las diferentes tonalidades del verde:

Verde manzana
Verde pastel
Hojas de otoño
Verde oruga
Lima fresca (parece ser que la lima madura o pasada tiene una categorización diferente)
Tallo de apio
Adomo (¿Qué demonios es un adomo?)
Bosque encantado (¿Verde encantado? ¿A qué objeto físico corresponde esto? ¿Lo siguiente será verde ala de hada del bosque?)
Verde campo irlandés (Sólo perceptible por el ojo entrenado de las mujeres irlandesas)
Verde neón
Vértigo
Tallo de rosa
Pinos del pacífico (No hay pinos en el océano. Si se refiere a las costas del pacífico ¿Qué costas? No tendrán las mismas tonalidades la costa americana que la asiática).
Hojas de palmera
Verde primavera (Sabemos que se da durante la primavera. Ahora ¿dónde se da? Aaahm misterios de la vida).
Hojas de mate
Toque de kiwi
Verde griego (Yo cuando dibujo griegos los pinto color carne como a todo el mundo. Como nunca he estado en Grecia pues tampoco voy a negar que los griegos sean verdes como los simpsons amarillos).
Winsurf (Otro sin sentido...).
Gotas de mar (De toda la vida ha sido azul).
Cesped limón
Toque de limón
Vida de campo (Próximamente: color empresario de Nueva York y color productor de Hollywood).
Manto blanco
Lima suave
Deshielo primaveral (...)
Blanco yuca (¿Esto no era una especie de tubérculo marrón? ¿Y ese blanco delante? ¿Qué tendrá que ver con el verde?).

No sé el resto de la gente, pero yo sería capaz de continuar mi vida sin ningún problema clasificando los infinitos todos de verde que parecen existir en verde fuerte y verde flojo, fin.

viernes, 24 de mayo de 2013

El rayador de queso

La precariedad llama a mi puerta, la pobredumbre se instala en mi cuarto. La suciedad me mira a la cara y se rie de mí victoriosa, impregnada por el suelo lleno de esas manchas extrañas que uno nunca sabe cómo han llegado ahí ¿Cuál será el líquido fétido que se habrá derramado para dejar tal marca de indecencia en tu suelo?

Escribo esto un poco exagerando. El suelo del cuarto está sucio, pero tampoco es un vertedero todo esto. Lo que quiero comentaros es el motivo, la inspiración que me ha motivado a escribir esto en el blog. Se trata de un rayador de queso. Efectivamente, amigos míos, las musas llegan de la manera menos esperada y para gente algo mal de la cabeza como yo, pues se presentan en forma de rayador de queso. ¿Y por qué un rayador de queso me hace hablar sobre suciedad? No es el rayador de queso en sí, es por la situación que lo envuelve. Es que se trata de un utensilio solitario y desamparado, ya que los demás enseres de la cocina están, como comúnmente se dice, llenos de mierda.

No los hemos lavado, mamá. Sí, lo sé. Debería ponerme y fregarlo todo, pero la vida del estudiante es difícil y da muchas vueltas, y resulta que uno de esos giros del destino nos ha querido dejar sin lavavajillas (me refiero al jabón, no al electrodoméstico) y lo hemos ido a comprar todavía. El supermercado no está muy lejos, no te voy a engañar, pero aquí viven estudiantes de erasmus y estamos en nuestra época de vagos. Tú no te preocupes que estoy bien y no me va a pasar nada. Te mando un beso y déjame seguir escribiendo, venga.

Pues eso, cara queso, que tengo hambre y me tengo que enfrentar una vez más a la epopeya de alimentarme para mantenerme vivo sin poder usar los elementos típicos de una cocina normal, excepto un rayador de queso, que está limpio y sí lo puedo usar. Eso me abre un menú de:

1º Queso
2º Queso con queso
3º Queso rayado en loncha gruesa con un lecho de queso en polvo.
4º Revuelto de queso rayado fino y grueso con tropezones de tacos de queso.
5º Lonchas de queso bañadas en salsa de queso.

 Y he ahí mi enorme dilema. Me acaba de hacer mucha gracia todo esto, porque acabo de ir a la nevera y no tengo queso... Estoy jodido.

jueves, 21 de marzo de 2013

Cosas que me parecen innecesarias Vol 1

He querido empezar una "sección", por así decirlo, sobre cosas que a mi opinión me parecen innecesarias. Viendo lo crítico que soy con las cosas cotidianas del día a día, creo que el número de entradas aumentará considerablemente (que no es muy difícil) gracias a esta iniciativa.

En esta entrega, trataremos el muy preocupante caso de llamar al papel higiénico papel del culo. O sea... ¿Por qué? ¿Por qué no se le dice papel higiénico que suena mucho más limipio y estético? Porque a mí, llevarme el "papel del culo" a la cara para sonarme los mocos, pues no me parece una idea tractiva, la verdad. Y es que cuando digo papel del culo, no pensamos en esos maravillosos culos que uno ve caminando por la calle o en una discoteca, no señor. Pensamos en un culo de baño, ese tipo de culo al que está asociado el mal olor, y siendo honorables a la realidad, el papel higiénico, o no huele a nada, o huele muy bien (antes del uso al que está destinado por supuesto), que hay algunas compañías que se esfuerzan en aromatizar su papel para que nosotros vengamos de repente y lo asociemos con una frase tan pestífera. Ahí estaríamos desprestigiando el trabajo y sudor de los señores encomendados para esa tarea. Sería una cuestión de moral ya...

Yo comprendo que si lo dice tu familia y tus amigos, pues se te acabe pegando, pero ¿quién fue el primer cateto que se le ocurrió designarlo así? Al menos a mí, me parece de una simpleza insultante el nombre. 

- ¿Para qué es el papel?
- Pal culo
- ¡Pues papel del culo!

¡Y ya está! Cero por ciento de esfuerzo mental a la hora de achacarle un nombre.

Por otra parte, este injusto nombre, hace agua por otras partes, ya que el papel higiénico no tiene como único fin el limpiar nuestro trasero. Viendo el anterior proceso de raciocinio, cuando se cae algo al suelo y lo quieres limpiar con papel higiénico debería decirse "Pásame el papel de la mostaza", por ejemplo, porque digo mostaza por decir algo, que si nos ponemos estrictos hay infinitos usos posibles y a su vez, infinitas opciones que nos llevarían a un quebradero de cabeza a la hora de hacerle alusión.

Lo peor de todo es que suena muy desagradable. No sé. Yo tengo muchas manías con el lenguaje y ésta me raya bastante. Papel del culo... Impresionante que tan mera cuestión me haya hecho pensar tanto ¿eh? Si sigo siendo tan tiquismiquis la sección parece que promete.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Crítica disposición sexual

Yo hay cosas que no entiendo y me temo que nunca entenderé. Por suerte o por desgracia, la mayoría de esas cosas están relacionadas con el mundo femenino. El usar tacones más difíciles de manejar que muchas grúas o el suplicio que es maquillarse, aunque a ésto por lo menos le puedo buscar alguna excusa. Lo que creo que jamás nunca comprenderé es cuando las mujeres "no se sienten sexuales".

Yo no sé si es una secuela del típico "me duele la cabeza" que se está jubilando porque ya está muy repetitivo, pero yo se lo he oído a más de una. ¿Qué demonios significa eso exactamente? ¿No se sienten seres sexuales así de repente? ¿Han mutado en organismos asexuales con capacidad de reproducción autosuficiente y ya no necesitan la mitad de nuestra información genética? Yo, como hombre que se siente sexual veinticuatro horas al día, soy incapaz de comprender cuál es la sensación para no sentirse sexual, cuál es el proceso químico que sucede en el cuerpo de una mujer para que inhiba las hormonas que generan el impulso sexual, vamos, por qué no se excitan, así por las buenas, como nosotros.

Pero más que entender de qué va eso de no sentirse sexual, me interesa más por qué no se sienten sexuales. ¿Qué les ha inducido ese estado? Y lo que me parece mucho más importante a mi, y deduzco que al resto de hombres del mundo también ¿cómo podemos evitarlo? Porque no quiero que tras un tiempo indefinido de flirteo, que ya puede ser desde una noche a varias semanas, llegue el momento de ir a la cama con una mujer y que no se sienta sexual así por las buenas. Imaginaos que uno se va de putas y las chicas no se sienten sexuales, que les apetece hablar, daros un abrazo o lo que sea que quieren en ese estado incomprensible para un servidor.

Pues eso ¿qué es lo que ha cambiado? ¿Se puede sacar algún patrón que nos indique que llega la época de vacas flacas? ¿Cuál será la siguiente casilla que marque la ruleta de las hormonas femeninas? Si existe algún ser omnisapiente en algún lugar del universo, le reto a que responda estas preguntas.  Sin duda yo estoy lejos de alcanzar las respuestas... y así me va... así me va...