lunes, 19 de mayo de 2014

Crítica definición de fonema

Poco tiene que ver la serie de Mozart con
la entrada, pero alguna foto había que poner...
Vengo sólo a comentar una entrada que he encontrado en wordreference, una página sobre la lingüística de varios idiomas que también tiene un diccionario de español maravilloso, o no tan maravilloso como yo me pensaba.

Por h o por b (¿de dónde habrá salido esta frase? No tiene sentido ninguno...) me ha dado la gana de buscar en el diccionario de wordreference la palabra fonema. La página lo define así:

Cada una de las unidades fonológicas mínimas que en el sistema de una lengua pueden oponerse a otras en contraste significativo.

http://www.wordreference.com/definicion/fonema


Después de no entender una mierda de lo que pone ahí, pensé "vamos a buscar fonológico, a ver si se aclara un poco el asunto". La definición de fonológico fue la siguiente:


De la fonología o relativo a ella

http://www.wordreference.com/definicion/fonol%C3%B3gico

Al ver que la cosa no mejoraba pensé nuevamente (me costó, pero pensé dos veces en el mismo día) "vamos a buscar fonología" a ver si tiene otra definición que no me aclara nada y así tengo algo para rellenar una entradita en el blog" (ya sabéis como he acabado aquí). La definición de fonología:

Rama de la lingüística que estudia los fonemas

http://www.wordreference.com/definicion/fonolog%C3%ADa

Y ya está el perro persiguiéndose el rabo. Ahí queda la cosa. La verdad, yo podría dedicarme a insultar y desprestigiar esta mezcolanza de definiciones durante un buen rato, escribir una cantidad ingente de ofensas, pero ¿para qué? No hace falta que resalte todas las definiciones chapuceras cíclicas vacías de contenido que hay por ahí, porque sería una labor ardua y vitalicia. Aparte, he de reconocer que tan mala no es la página, porque he tenido que recurrir a ella para encontrar un sinónimo de confusión (que me sonaba muy simplón) y he encontrado la palabra mezcolanza, que está muy bien, oye. Así engaño a la gente para parecer un tipo culto que sabe de esto de escribir al menos.

lunes, 12 de mayo de 2014

Crítica la hija de la gran puta de Shae

Pobre Tyrion, es la mala suerte gnomificada

Juego de tronos en tan famoso, que ya impone moda. Es el máximo exponente de su categoría. Todo lo medianamente decente se compara con juego de tronos para ver en qué escala está del molonómetro. Por eso, esta entrada se llama así, y no de otra manera. Y va a ser un efecto jodidamente ignorado, porque lo que manda en el populismo, es la serie y no los libros.


No me voy a poner elitista, a decir que la serie no es más que la putilla barata de los libros, cosa que la gente lectora no deja de decir y publicar, lo que me parece una conducta de automamársela descaradamente al más puro estilo felino. Que porque uno se esté follando a miss América, no hace falta pregonarlo a los cuatro vientos. Pues en la serie cambian cosas, porque es necesario, porque no es lo mismo leer que ver una serie, tienen factores distintos y en muchos aspectos no pueden ser llevados a cabo de la misma manera. Véase el ejemplo claro del Código Da Vinci, que era imposible llevarlo a la pantalla con la misma narración de hechos.

Pero aún así, con ese margen de error que debemos darle a la serie ya que está atada a los límites físicos,  me parece que la han cagado sobremanera con la historia de Shae. El problema es fácilmente identificable de la siguiente manera. ¿Por qué testifica Shae en contra de Tyrion en el juicio? Pregunta dirigida al fan de la serie desconocedor de la historia original. Pues la respuesta puede variar ligeramente entre personas, pero más o menos todas van por el estilo de "Es que Tyrion le dijo unas cosas horribles a Shae para que se marchara. Ella le quería pero tras eso se está vengando".

Pues mal, muy mal todo. Pero es que no tiene nada que ver con la historia original, y que conste que no opino que la historia narrada en los libros sea mejor por el simple hecho de haberse escrito primero. No, señor. Pero en este caso en particular, sí lo es. Shae, es una puta. Shae es una cazafortunas. Es una oportunista. Es una víbora maliciosa que se aprovechó de las debilidades afectivas de Tyrion confundiéndolo y sacándole todo el dinero que pudo, y cuando el viento empezó a soplar en otra dirección y Tyrion está en el juicio, Shae se vende a las promesas de Tywin y le da la espalda a "su león". Shae, es la persona más jodidamente rastrera de toda la historia de Canción de Hielo y Fuego. Cersei es una abuela adorable comparada con Shae. No exagero ni un pelo.

Tywin, el papi de la serie
Por eso mismo, la serie la ha cagado. Ha perdido ese momento crucial que tan bien se le da relatar a Martin, en que uno pasa de pensar... "Shae, qué buena persona, es un Sol. Ayuda a Tyrion y lo quiere montón. Tyrion se come la cabeza con que es una golfa que sólo lo quiere por el dinero, pero en verdad lo quiere mogollón" a pensar... "¡Hija de la gran puta! Eres una pedazo de golfa sin derecho a la puta vida". Y los fans únicamente de la serie, desgraciadamente, se han perdido este enorme punto de inflexión en la historia, que a mí, como es obvio, me dejó marcado como si se hubiera tratado de la misma muerte de Ned Stark.

Es una pena, la verdad. Igual que es una pena que con lo mortífero que es el mundo de Juego de Tronos, no le hayan clavado (y me refiero a una espada o alguna otra cosa mortífera) algo en alguna parte. La muy golfa está vivita y coleando. Bueno, por ahora...

viernes, 2 de mayo de 2014

Crítica Los restaurantes chinos

Sacada de contexto esta imagen se puede malinterpretar
El otro día fui con mi pareja a comer, y decidimos optar por un sitio que nos ofreciera una comida digna de nuestro estatus social. Pensamos en probar alguna exquisitez griega, comida innovadora francesa acompañada de un buen vino, exquisiteces turcas también fueron una fuerte contrincante a la hora de seleccionar donde comer, pero al final acabamos yendo al chino de al lado de su casa. Básicamente porque nos pareció que era mucho más internacional que el resto...

Una vez en el emplazamiento chinil, me sorprendió mucho como todos los chinos tiene una serie de patrones o reglas para poder ser chinos propiamente dichos. O sea, la RAC (Real Academia de Chinos) establecen una serie de condiciones para que un chino pueda darse de alta como restaurante chino con todas las de la ley. No es difícil adverir estas características típicas, hasta rompetechos se daría cuenta de ellas. Pero como yo tengo que escribir algo y vosotros estáis tan jodidamente aburridos que os habéis pasado por mi blog, pues os las pondré aquí.

Características de los chinos, dos puntos:

1º El color rojo.
¿Por qué todos los chinos tienen letreros o fachadas rojas? ¿Es cosa de la bandera de China? ¿Tan patriotas son? Yo no sé el motivo la verdad, pero la RAC lo recoge de la siguiente manera "Todos los restaurantes chinos deben tener al menos un 43,89% del restaurante de color rojo". Me imagino que tendrán la mar de problemas para calcular exactamente ese porcentaje. Supongo que habrá alguna academia de inspectores de hacienda para chinos o algo por el estilo para que se cumpla esta norma. Los "peritos" chinos encargados de asegurarse que se cumpla esta condición deben estar entrenados seriamente en el cálculo de medidas de área y demás. O simplemente llevan a un chino cualquiera, que son la bomba en matemáticas según las series americanas...

2º La familia
Esto es algo de lo más fundamental a la hora de montar un restaurante chino. El chino que dirige el restaurante tiene que tener como mínimo algún hijo, nieto o sobrino para que ande danzando por el restaurante con su correspondiente cudiadora china que será la suegra, cuñada, hermana o cualquier otro miembro de la familia china. Suelen estar aparte en alguna mesa del restaurante mientras los clientes comen tranquilamente, como si estuvieran en su casa... Uno comiendo  con parsimonia y un niño chino gordo ahí haciendo la tarea del colegio o sacándose un moco y pegándolo debajo de la mesa. Esto suele ser un requisito que echa para atrás la apertura de muchos restaurantes chinos, puesto que los chinos solteros o sin la suficiente familia no pueden ver aprobados sus restaurantes chinos por la RAC, al no cumplir esta petición.
Incluso en la serie de Jackie Chan había una niña china siempre tocando los huevos...


3º Dragones chinos.
Si estás en un restaurante chino, tiene que haber dragones chinos. Eso es así, y será así por el fin de los tiempos. No le busques lógica. Restaurantes chinos de mayor categoría tienen también grullas y tigres por ahí pintados o como escultura. Y recuerda, si no tienen dragones chinos, no son los auténticos.

Mooshoo, el dragón que creó Disney y luego el resto de chinos del mundo lo copiaron para su cultura


4º La comida de los chinos.
Es un punto que me hace sospechar. O sea ¿por qué comen comida distinta? ¿No son chinos, ellos? ¿Y no venden acaso comida china? ¿Entonces por qué los chinos no se comen la propia comida china que ellos hacen? Yo siempre que voy les veo comiendo una especie de tallarines raros. Suelo mirarlos de reojo mientras como para ver si de casualidad se están riendo de mí al verme comer lo que me han preparado, o quizá me miran con cara de sospecha. Ardua tarea esta última puesto que con los ojos rayados se me hacen complicado saber cuándo están sospechando y cuando no.Pero bueno, yo puedo conjeturar todo lo que quiera, pero parece ser que los chinos tienen su propio código a la hora de la comida, y hay que quererlos como son.

5º Hablar en chino.
La obviedad resalta sobre lo evidente. Si son chinos, pues tendrán que hablar en chino ¿no? Pero la cosa no acaba ahí. Deben hablar en chino, en tu presencia. Seguramente cuando los clientes se van ellos hablan en español tan ricamente, pero parte de su estrategia de marketing perfecta consiste en hablar en chino para que tú sepas que ellos hablan un idioma que tú no entiendes. ¿Qué estarán diciendo? ¿Por qué nos lo ocultan? Si te acabo de oír hablar español hace un segundo cuando me tomaste nota ¿por qué hablas ahora en chino? Quizá tú pides una de pollo al limón y el tío dice "¡¡Una de rata muerta con restos de ambientador de coche para la cuatro!", nunca lo sabremos. Y otra cosa, hablo de chino porque me imagino que será chino, igual que todos los que leéis esto. Ninguno de nosotros sabe chino, o sea que podrían estar hablando en suajili o mozanbiqueño perfectamente y estar estar engañándonos a todos como primos.

6º Los platos típicos.
Hay tres tipos de platos que los chinos deben tener para ser considerados chinos con todas las de la ley; pollo al limón, cerdo agridulce y arroz tres delicias. Sobre el pollo al limón y el cerdo agridulce no tengo quejas, pero ¿qué pasa con el arroz tres delicias? Cuenta la leyenda que los chinos están explotados y son muy pobres, pero dice mucho del nivel económico de un país que llames delicia al maíz, huevo y los guisantes. Luego hay otros que le añaden jamón también, pero es que ahí ya no es arroz tres delicias, sino cuatro delicias, ya no es lo mismo, y por lo tanto, se sale fuera de la legalidad del restaurante chino.
Poco tiene que ver este chino justo ahora, pero hacía falta una fotillo por aquí que quedaba soso...

7º Las salsas.
En las salsas de los chinos, se puede ver reflejado todo el pensamiento milenario filosófico de los chinos. Sólo las hay de dos tipos, salsa agridulce, y salsa de soja, el yin y el yan de las salsas. Contrarias por sí mismas, no pueden coexistir en un mismo ingrediente pero tampoco pueden ser la una sin la otra. Por ahora ha habido calma entre ellas, pero tarde o temprano la lucha entre salsas tendrá lugar, y se apreciarán desastrosas consecuencias para el mundo de los comensales.

Bueno, tenemos que darles las gracias a los chinos del mundo, no me refiero a los ciudadanos, sino a los restaurantes (bueno, a los ciudadanos chinos que montan los restaurantes también), no sólo por ofrecernos un buen servicio, sino por acercar un poco más a nosotros su milenaria cultura en forma de comida y decorados tan baratos como llamativos. ¡Ay, los maravillosos y simpaticos chinos! Cuanto les debemos ¿eh? Yo por lo pronto les debo la inspiración para haber escrito esta entrada y la cena de ayer, que por muy agradecido que esté, estamos en crisis y tuve que salir por patas. Eso sí, merecen mucho respeto, porque hay que ver lo que corría el chino detrás mía cuando hice el sinpa, que para lo poco que miden se dejan la piel esprintando por cuatro perras que era la comida...

jueves, 10 de abril de 2014

Crítica ese momento de niña a mujer

Una vez más vuelvo a la carga tras estar meses sin escribir con una entrada de las que a mí y a todo el mundo gustan. De esas entradas que critico algo de lo que no tengo ni puta idea, básicamente. ¿Y por qué hablo sin tener ni puta idea? Puede preguntarse alguno que todavía no me conozca lo suficiente para saber que tengo esa cosumbre muy arraigada en mi interior, pues porque cualquiera puede criticar algo sabiendo. Cualquiera puede hablar de algo que ya ha visto, leído o hecho. Es demasiado fácil, demasiado cómodo, pero ¿y criticar sin saber? Hay que ser un auténtico profesional de la crítica para criticar teniendo apenas una vaga idea de lo que se habla. Y precisamente esa, es mi especialidad.

Pues hoy hablaremos (hablaré yo solo, porque vosotros ni dejaréis un triste comentario) de un hecho cotidiano para el hombre de a pie, pero trascendental en la vida de toda mujer de nuestra sociedad. Sucede en un momento ritualista, todas las mujeres han pasado por ello, y se trata del mágico paso que transforma el capullo en flor, el gusano en mariposa, metáforas aparte, convierte a la niña en mujer. Es un paso que cuando llega el momento en el que sucede por primera vez, el padre responsable normalmente ni sabe ni quiere saber nada al respecto, y recae la responsabilidad en la madre de la chavala, que como mujer moderna hecha y derecha, ya tiene experiencia en lo que la nueva mujer de la casa necesita para el comienzo de su nueva vida. Ese elemento místico para los hombres, domado por las mujeres, y envidiado por muchos travestis y drag queens, no puede ser otro que: el bolso. 

(Sí, lo sé. Pensabais que iba a hablar del jodepolvos, del periodo, de la regla, vamos. He de reconocer que, humildemente, soy un valiente a la hora de escribir "anonimamente" ¿pero tanto como para hablar sobre la regla? No, amigos. No me atrevo a entrar en ese berenjenal todavía).

Creo que el momento en el que se le compra el bolso a una niña, es el punto de inflexión que deja atrás los elementos típicos de la infancia como sus peluches de cama y braguitas de bob esponja, y entra en juego la madurez con todas las cosas que guardan en común las mujeres adultas, como sus peluches de cama y sus braguitas de bob esponja. Buenos yo no sé por qué siguen comprándose braguitas de dibujos animados y manteniendo los peluches, pero es que yo no sé nada mujeres.

Por otra parte, con la curiosidad que me caracteriza, me he fijado mucho en los bolsos de las mujeres. He llegado a la conclusión de que son como una especie de reflejo del alma de su portadora. Lo primero que hay que saber, es que como cada mujer, son todos distintos. Bonitos, feos, altos, bajos, gruesos, finos, chillones, locos, antipáticos, mandones, a veces te dicen lo que tienes que hacer, otras te sueltan excusas malas tras haberlos estado esperando dos horas a que se maquillaran, luego no te dejan salir con tus amigos porque ya habías quedado con ellos, en fin... hay de muchos tipos. Podría estar hablando de las características bolsiles mucho tiempo pero me quedaría una entrada muy larga. El detalle que más me llama la atención no es otro que su capacidad de contenido.

Mi opinión respecto a la cantidad de cosas que puede albergar un bolso, podría expresarla diciendo que ya le gustaría a Doraemon tener un bolso en vez del bolsillo ese raro (nunca entendí por qué tenía un bolsillo en la barriga en vez de en los laterales del pantalón... luego gracias a él se pusieron de moda esos suéteres, pullovers, jerseys con capucha y bolsillo frontal, donde nadie suele guardar una mierda). En un bolso de mujer hay de todo; cartera, barra de labios, perfume, móvil, auriculares, llaves con trescientos mil llaveros de tamaño descomunal, un peine, acetona y pintura para las uñas, las armas de destrucción masiva de oriente medio, Bin Laden, el Santo Grial, etc, etc. Es normal que necesiten un bolso para llevar todos esos artículos de primera necesidad ¿verdad? Es que si no lo llevaran, para cargar todas sus cosas, tendrían que llevar una ristra de sirvientes detrás más grande que el ejército de Daenerys Targaryen.

Si es que tienen de todo. Yo cuando veo que alguien cae redondo al suelo, inconsciente, en un restaurante (lo que nos pasa a todos en el día a día según las películas), en vez de llamar a un médico, llamo a una mujer cualquiera, que seguro que tiene algo en el bolso que resucite al hombre y lo haga volver en sí, o en do (chiste musical. Ba Dum Tssss), y a las últimas ¡pues puede llegar a tener un médico dentro del bolso, incluso! Y todo eso lo llevan al hombro. Que luego mi novia viene y me dice "¡Ay! ¡Amor! Hazme un masajito que me duele la espalda". ¡Si es que es normal! Lo raro sería que no te doliera si llevas todo el día cargando eso que pesa más que el martillo de Thor.

Yo, propongo que empiecen a tratar a los bolsos como armas blancas. Si en la edad media hubiera llevado bolsos en vez de mazas, la humanidad se habría extinguido debido al descontrol de su peligrosidad hace mucho tiempo. Eso sí, viendo el lado malo, las películas del señor de los anillos no quedarían tan guays con el rey brujo ahí empuñando un Gucci de piel, pero seguro que hubieran cambiado las tornas entre ambos ejércitos con esas adquisición tan destructiva como divina en el bando del mal.

(Abro paréntesis al final, así, porque me da la gana, para decir que he aumentado seriamente el número de chistes frikis en esta entrada. Estoy aumentando la exclusividad del blog ¿eh? Siéntete afortunado lector. Y visítanos todos los días que en unos dos o tres meses más vas a tener otra entrada inédita y súper divertida igual que esta).

martes, 21 de enero de 2014

Crítica bolsas de mezclas de frutos secos

Muchos son llamados, pero pocos los elegidos. Siempre que recuerdo el tema que trataremos a continuación, viene a mi cabeza también este famoso dicho. Aplicado al tema sería como que muchos lo intentan, intentan conseguir la perfección de cantidad, calidad y proporción, pero son tanto los errores que uno puede cometer a la hora de llevar a cabo esta tarea que, básicamente, se requiere un gran conocimiento y experiencia para ser uno de los elegidos. Sí, tus "sospechas" están en lo cierto. Como has leído en el título estoy hablando de las bolsas de mix de frutos secos.

La curiosa historia de los frutos secos variados, nos revela que se trata de un arte tan complicado como milenario. Cuenta la leyenda que la mezcla de frutos secos nos llegó gracias a los viajes de Marco Polo a la China, junto con los spaghettis, dónde existía gran cultura de este ancestral piscolabis, pero que debido al gran afán de los italianos de la época de succionar con la boca cosa largas, flácidas y alargadas, el invento quedó a un lado en la época. Posteriormente, un historiador español experto en Marco Polo descubrió un diario del mismo que le revelaría la antigua receta china de la mezcla de frutos secos, y lo ayudaría a montar la mayor cadena de distribución de frutos secos variados del mundo. El nombre de aquel historiador era Ricardo Casas y originó el negocio de Casa Ricardo (cambió el nombre pos cuestión de marketing...). Ricardo pudo crear un gran imperio secofrutil, pero debido a que una de las hojas del diario de Marco Polo estaba arrancada y que como no existían los viajes low cost, viajar a China te salía por un pico, nunca pudo copiar exactamente la receta original china de la mezcla, y ésta se perdió para el mundo occidental para siempre, siempre jamás.

 Pero bueno, dejemos la clase de historia que no quiero aburrir, y empecemos con la clase teórica culinaria que seguro que entretiene más. Hemos visto (y a continuación comprobaremos) que encontrar la receta perfecta de mezcla de frutos secos es difícil, pero lo que no es difícil es hacer una buena mezcla de frutos secos si tenemos en cuenta que existen una serie de pecados capitales de los frutos secos que debemos evitar, que aunque respondan a un sentido común basiquérrimo (no existe esta palabra, pero escribo yo y conjugo como me da la gana), parece ser que no todo el mundo tiene buena conexión con sus dendritas para que las neuronas le rulen bien...

El primer consejo es el más importante de todos, y le pondré un título con mensajes subliminales sexuales como "Que en tu boca sin mirar se meta, todo lo que en la mano te quepa". Viene a decir básicamente que las mezclas de frutos secos son para, obviamente, meterte un puñado de frutos secos aleatorios en la boca sin ver qué te estás comiendo. No hace falta inspeccionarlo previamente. Los consumidores confiamos en lo que las empresas nos venden con fe ciega. Si nos comemos golosinas veredes, elásticas, que brillan en la oscuridad cuando las dejamos tres horas al Sol y que luego nos ponen la lengua tricolor ¿por qué íbamos a desconfiar de los frutos secos que son naturales, mirándolos y analizando cada montoncito que nos llevamos a la boca? Pues os diré por qué debéis hacerlo, por los retrasados que añaden pipas a la mezcla.

Que conste que soy fan número uno de Churruca, Pipachic y Pipas G, pero igual que Irene Villa y King África, hay cosas que por respeto, no se pueden mezclar. No me parece nada agradable el estar comiendo frutos secos y que de repente me meta una pipa en la boca. Que rompa la cáscara y se acople inseparablemente al bolo alimenticio formado por comida que sí es comestible. Y tampoco me apetece nada estar separando todas las pipas a un lado y comérmelas después. Para eso me compro un paque de pipas aparte, joder.

Y no me atreveré a nombrar a aquellos que cometen la aberración de añadir pipas de calabaza (que son el hazmereir de las pipas), porque estaría soltando improperios aquí hasta que el mundo se acabara.

Otro consejo fundamental que debéis seguir para triunfar en el mundo secofrutil es: No te salgas de lo básico. O sea, frutos secos, y ya está. Ni fruta, ni galletitas, ni pescaditos salados, ni demás temtempiés servidos al por mayor que sean carne de mesa de cumpleaños infantiles.

Ya por último (porque si no me queda una entrada exageradamente larga) y por ello más importante: Nunca, bajo ningún concepto, en ningún momento, ni debido a la presión social, ni aún siendo torturado, añadas pasas a los frutos secos. Eso. No. Se. Hace. Más de uno sabe ya mi cruzada contra las pasas, y puede llegar a pensar erróneamente que deliro demasiado en mi ligero empeño de exterminar a toda pasa viviente y todos sus defensores, pero ahora mismo esto responde no sólo a mi manía persecutoria, sino también a un motivo de peso que me parece que deben cumplir todos los paquetitos de frutos secos. Deben ser crujientitos.

Y atención que no uso crujientes, sino su diminutivo, crujientitos. Porque crujientes son los celeares, que con cada mordida crujen en tu boca (captain obvious). Los frutos secos deben crujir unicamente de primeras, presentar batalla al principio, pero rendirse fácilmente para transformarse en una papilla gustosa que se deslize por nuestro gaznate fácilmente.Un bolo alimenticio en condiciones. Que no parezca que me estoy comiendo un jodido erizo de mar sin pelar, por favor.

Finalmente, espero que no os haya ayudado nada este escrito, porque, digámoslo directamente, no hace falta tener un cociente intelectual superior al de un chimpancé borracho para saber preparar decentemente esta delicatessen. Vamos, son frutos secos, no hay que cocinar, ni preparar nada. Es jodidamente complicado hacerlo mal.

miércoles, 8 de enero de 2014

Críticas varias de películas

Como hace un par de semanas que no publico y estoy medio desganado ahora mismo, he encontrado una solución que es una especie de sucedáneo de crítica para que yo me libre una semanita más de mi conciencia de bloguero, que me persigue cuando estoy demasiado tiempo inactivo, y ustedes podrán disfrutar de unas maravillosas críticas cinéfilas sacadas de mi cuenta de filmaffinity.

Allá van:


1º Pasión por el triunfo 3
Ya por el título os esperaréis un bombazo de taquilla. Una tercera parte de una película de patinaje sobre hielo ¿A quién no le atrae la idea de pagar los seis euros que sale el cine actualmente por verla? Antes de que empiece a despotricar os dejo con la crítica:

No es una pérdida de tiempo

Sin duda, ver "Pasión por el triunfo 3" no es una pérdida de tiempo. Es más una inversión, un ahorro, ya que la película contiene el argumento vulgar e infantil de una cantidad ingente de películas por el estilo ya existentes , y su visualización nos ahorraría tener que tragarnos la misma historia aburrida y evidente, una y otra vez. Perdón, no os dejéis engañar por la ironía de mi primer comentario, no me gustaría que hubiera más víctimas de esta "película". A no ser que tengáis cinco años o un muy mal gusto por el cine, procurad invertir en otros hobbies la hora y media de soporíferas escenas que nos ofrece Stephen Herek.

(Por cierto, no se pierdan el gran trabajo de esa gente que tanto queremos, de nuestros amigos y vecinos, los magníficos e inigualables traductores de títulos de películas. Han pasado de "The Cutting Edge; Fire and Ice", a "Pasión por el triunfo 3". Dan en el blanco tanto como yo cuando juego a los dardos tras un par de cervezas, bueno, sin tomar ninguna cerveza sigo siendo malísimo a los jodidos dardos...)
2º El curioso caso de Benjamin Button
Aclamada por muchos como película de indispensable visualización, y por otros tantos como cine de culto, yo soy más de la gente que es valiente y se atreve a llevarle la contraria al público diciéndo que es una puta mierda. O sea, en verdad no está tan mal, pero... bueno, lo descubriréis leyendo la crítica.

Ligera sobrevaloración

Hay dos cosas que me han llamado la atención, una interna en la película y otra externa, aunque ambas están relacionadas directamente. Caí en la cuenta de la primera con una escena en la que Brad Pitt sale ya joven, conduciendo su vieja motocicleta con una mano, gafas de sol, el pelo al viento y mirando al horizonte. En ese momento recibí una epifanía y me pregunté "¿Quién es exactamente este tío?"
Spoiler mode on:
Porque yo pensaba que ésta iba a ser una película en la que me venderían algo más que un guaperas de protagonista. Pero a medida que pasaba la larga historia, me di cuenta de que nuestro amigo y vecino, Benjamin, es un hombre de una tranquilidad tan inalterable que no llora, maldice, se entristece o llega a arrugar su gesto milimétricamente cuando sus amigos mueren delante suya en una guerra cruel, o se encuentra en el funeral de su propia madre.

Viendo la carencia de sensibilidad que se le ha dado al personaje, me ataca el segundo pensamiento ¿De verdad recibió una nominación de los Oscars al mejor actor? ¿Por interpretar un personaje carente de alma y expresividad? ¿Por un personaje que me cabe la gran duda si es realmente humano? Mundo loco el de Hollywood...

Comprendo al que le guste el film porque no se puede negar que sea una buena película, la historia es orginal, emotiva y logra hacerte empatizar con las situaciones, pero el personaje de Button es insalvable.
3º La vida secreta de Walter Mitty
Para demostrar que no soy un torbellino de negatividad, aquí va una crítica positiva. Le tengo que dar las gracias también a esta película, no sólo porque me ha parecido buena, sino también por darme la idea de poner esta publicación y ahorrarme escribir un poco, y todo el que me ahorre escribir se merece mi agradecimiento más sincero.
Leed lo que me ha pasado

Llevo un par de minutos mirando al pantalla en blanco pensando en qué escribir para demostrar cuánto me ha gustado la película. Buscando frases originales, alguna metáfora o culminar con una hipérbola divertida, pero he decidido que contar con detalle lo que me ha pasado desde hace quince minutos hasta ahora describe perfectamente mi opinión del largometraje.

Tras llegar a mi casa de ver la película en el cine he entrado directo en el ordenador para rescatar mi antigua y olvidada cuenta de filmaffinity y puntuar la película. No me acordaba de la contraseña, por lo que me puse a probar diferentes combinaciones posibles que sospechaba pudieran ser la correcta. Tras varios infructuosos intentos, tuve que pinchar en ese link tan útil de "¿Ha olvidado su contraseña?" para que me dieran una contraseña nueva y la enviaran a mi correo, por desgracia... mi antiguo correo eléctronico del cual también he olvidado mi contraseña. Tras este revés del destino que me devolvió a la carcel de la que intentaba salir sin pasar por la casilla de salida, vuelvo a intentar tropecientas contraseñas para entrar en mi viejo correo eléctronico. Le vuelvo a dar al bendito link creado para despistado como yo. Respondo una infinidad de preguntas y le envío un mensaje a al equipo técnico de microsoft desde mi nuevo correo (del que por suerte tengo la contraseña apuntada en el típico bloc de notas), y ya, por fin, consigo la contraseña de mi antiguo correo, y por ende, la de filmaffinity.

Y todo este calvario para poder valorar la película, escribir esta critica y poder recomendárosla a todos los amantes del cine. Todo ello sólo porque me ha encantado.

martes, 24 de diciembre de 2013

Crítica expansión deportiva selectiva

No sé si es evolución social, o tontería demasiado extendida. No sé si es cosa de la globalización, o del afán por el americanismo. No sé si es un interés real, u otra moda pasajera. Una vez más, escribo de algo que no tengo ni idea de lo que es, pero yo me voy a limitar a opinar con mi opinión subjetiva que es la única que tengo. ¿Qué coño le pasa a la gente últimamente? porque estoy escuchando cosas como:

- ¡Ey! ¿Vas a ver el combate hoy? Si quieres quedamos en mi casa y lo vemos allí. Pacquiao está que se sale últimamente

- ¡Ey! Hoy es la final de la SuperBowl. Deberíamos ir a un bar a verla y ver si Los Isotopos de Albuquerque prometen espectáculo.

- ¡Ey! Hoy televisan Philadelphia Flyers contra Montreal. Dos equipazos sobre el hielo pelearán a muerte por el disco. Va a ser impresionante. 

(Se puede apreciar a simple vista que el tercer ejemplo tiene una frase claramente forzada. ¿"Dos equipazos sobre el hielo pelearán a muerte por el disco"? ¿Quien habla así? ¿Estaré perdiendo las pocas facultades de escritor que tengo? Nótese evidentemente que nadie iba a tener ni puta idea de que estaba hablando de hockey sobre hielo si no llego a poner esa frase tan aclaratoria. Se trata de una imperfección en esta obra de arte literaria, necesaria para la correcta comprensión del lector. A veces me sorprendo a mí mismo, porque hay veces que escribo más entre paréntesis que sin paréntesis...).

Primero: ¿Por qué llaman siempre mi atención diciendo "Ey"? ¿Es que me invitan a un partido en su casa y ni siquiera se saben mi nombre?

Segundo: ¿Por qué demonios iba yo a ver un combate de boxeo, la SuperBowl o un partido de hockey cuando no lo he hecho en mi vida? ¿A qué viene todo esta ola de cultura deportiva extranjera tan de repente?

Suelto una teoría al aire. Se me ha ocurrido que puede ser porque simple y llanamente, es lo que pasan por la tele. Siendo este el caso yo no sería el más indicado para quejarme puesto que para ver la tele tengo menos criterio que un perro para comer. Como mi antigua ex-novia, soy de los que se tragan lo primero que pasa por ahí, y gracias a eso tengo todavía unos cuernos que raspo el techo, y un conocimiento bastante amplio sobre dibujos animados (os habréis dado cuenta con la temática del blog), pero yo no voy presumiendo por ahí, ni invitando a mi casa a mis colegas para echarnos unas birras y vernos unos capitulazos de Phineas y Ferb.

Pero pensadlo detenidamente unos segundos. ¿Por qué nadie comenta las últimas noticias sobre curling, la última actuación de un patinador o la batida del antiguo record de salto de esquí? La tendencia ha tirado hacia los deportes americanos más molones al parecer.¿Coincidencia? ¿O es el americanismo que tanto nos venden? Primero fueron las hamburguesas, ahora el fútbol americano y los combates de tele por cable en casa de nuestro amigo Carl... Eso sí, la tontería se va a permitir hasta que intenten llamar al fútbol soccer. Por ahí no ¿eh? ¡POR AHÍ NO!